Reinauguración de la sede social de la Fundación Navarro Viola: el encuentro entre tradición y futuro

El pasado 18 de diciembre, la Fundación Navarro Viola celebró un momento significativo de su historia: la reinauguración de su sede social, una residencia histórica del barrio de Recoleta que conjuga patrimonio arquitectónico, memoria familiar y proyección hacia el futuro.

En el marco de nuestros 50 años de trayectoria, abrimos las puertas de este espacio renovado para compartir con nuestra comunidad un encuentro que honró nuestro legado y reafirmó los valores que guían nuestra misión: dedicación, creatividad, esfuerzo y aprendizaje.

Un espacio con historia

La sede social de la Fundación Navarro Viola es una residencia histórica construida hacia mediados de 1870, que fue hogar de la familia de Adolfo Bioy Casares. El inmueble conserva la arquitectura y el espíritu de las grandes casas patricias porteñas, con su entrada para carruajes y un diseño que refleja la vida de las familias tradicionales de Buenos Aires.

La familia Bioy Casares adquirió la propiedad en 1921 y, en 1946, pasó a manos de la familia Navarro Viola. Allí vivió Marta Navarro Viola de Herrera Vegas junto a su esposo, don Marcelino Herrera Vegas, en una propiedad contigua a la casa paterna de la familia Navarro Viola.

Entre 1992 y 1993 se construyó el auditorio que hoy lleva el nombre de Salón Carlos Valiente Noailles, en homenaje al doctor Carlos Valiente Noailles, quien sugirió a las hermanas Navarro Viola la creación de la Fundación como una forma de perpetuar su compromiso con la salud y el bienestar de los niños y las personas mayores.

Actualmente, este auditorio se cede de manera gratuita a organizaciones sociales y constituye un servicio para la comunidad, generando un impacto positivo y poniendo el patrimonio de la Fundación al servicio de causas que transforman comunidades.

Una jornada memorable

La celebración comenzó con una recepción en el histórico patio de carruajes, donde familiares, amigos e invitados acompañaron este nuevo hito institucional.

Luego, en el patio delantero, tuvo lugar el emotivo corte de cinta simbólico, realizado conjuntamente por Enrique Valiente Noailles, presidente de la Fundación, y Faustino Oro, ajedrecista argentino de 12 años, Premio Olimpia de Plata y el deportista más joven en recibir esta distinción.

El acto fue acompañado por las palabras de Enrique Valiente Noailles y de Patricio Richards, miembro del Consejo de Administración. Estuvo también presente Gustavo Badino, vicepresidente de la Fundación. Posteriormente, se realizó una recorrida por la sede social, en la que los asistentes pudieron apreciar la restauración de su carácter histórico, junto con una adecuación de los espacios pensada para que la casa continúe siendo un lugar de encuentro al servicio de los fines de la Fundación.

El momento central de la tarde tuvo lugar en el Salón Carlos Valiente Noailles, con dos partidas amistosas de ajedrez entre Enrique Valiente Noailles y Faustino Oro, y partidas simultáneas que acompañaron el clima de celebración y encuentro.

En este intercambio se destacó el talento, la disciplina y el entusiasmo de Faustino, que encarna el potencial de las nuevas generaciones y los valores que la Fundación Navarro Viola busca promover y acompañar.

Tradición y futuro

La historia de la familia Navarro Viola está estrechamente ligada a la educación y a la construcción temprana de la Argentina moderna, combinando compromiso con lo público y vocación social.

Hoy, con esta sede social renovada, reafirmamos que tradición y futuro se conjugan en cada iniciativa que lleva adelante la Fundación Navarro Viola, proyectando de manera activa su legado hacia el mañana.