Las familias construyen sus bibliotecas familiares

En PIP – Primera Infancia Primero creemos que los libros pueden estar presentes desde los primeros años de vida y convertirse en una herramienta cotidiana para fortalecer el vínculo entre adultos, niños y niñas. Durante el programa, cada familia recibe libros de cuentos especialmente seleccionados con los que va construyendo, semana a semana, su propia biblioteca familiar.

Más que un espacio para guardar libros, la biblioteca familiar representa un lugar de encuentro, aprendizaje y afecto dentro del hogar. A medida que incorporan nuevos cuentos, las familias descubren que la lectura compartida puede transformarse en un hábito cotidiano que fortalece los vínculos, estimula la imaginación y despierta la curiosidad desde los primeros años de vida.

Este proceso está acompañado por las facilitadoras, integrantes de los equipos técnicos de los municipios o gobiernos locales que implementan PIP. Durante las visitas domiciliarias acercan los libros, proponen actividades de lectura compartida y acompañan a las familias para que incorporen la lectura como una práctica cotidiana desde los primeros años de vida.

Las familias son invitadas a construir su propia biblioteca utilizando materiales simples y reciclables, como una caja de cartón o un cajón de madera, decorados en conjunto y ubicados en un lugar especial de la casa para que los niños y niñas sepan siempre dónde encontrar sus libros. Además, reciben recomendaciones para cuidarlos: manipularlos con las manos limpias y secas, observar sus ilustraciones sin escribir ni pintar sobre ellos, tratar sus páginas con delicadeza y guardarlos después de cada lectura. Estas acciones favorecen el desarrollo de hábitos de cuidado, responsabilidad y valoración de los libros como bienes compartidos.

Cada familia también construye la historia de su propio recorrido lector. A medida que recibe nuevos ejemplares, registra los títulos de los libros y dibuja las tapas de aquellos que más disfrutó, transformando la biblioteca en un espacio vivo que refleja las experiencias, los recuerdos y los aprendizajes compartidos durante el programa.

Las visitas domiciliarias fortalecen este proceso brindando orientaciones para que la lectura sea una experiencia participativa. Las facilitadoras muestran cómo elegir un momento tranquilo del día, leer en voz alta, observar juntos las ilustraciones, dar vida a los personajes con diferentes voces y, al finalizar el cuento, conversar sobre la historia, los personajes, los lugares y las emociones que despertó la lectura. De este modo, los libros dejan de ser únicamente un recurso educativo para convertirse en una oportunidad de diálogo, juego y encuentro entre adultos y niños.

Numerosos estudios muestran que crecer en un hogar donde los libros forman parte de la vida cotidiana favorece el desarrollo del lenguaje, la comprensión, la imaginación, la atención y el pensamiento crítico. Por eso, en PIP entendemos que construir una biblioteca familiar es también construir oportunidades de desarrollo para la primera infancia.

Al finalizar el programa, esa biblioteca permanece en el hogar como patrimonio para toda la familia. Más que una colección de libros, representa un espacio de aprendizaje compartido que seguirá acompañando el crecimiento de los niños y niñas, promoviendo el gusto por la lectura y fortaleciendo un entorno familiar rico en afecto, palabras y nuevas oportunidades para aprender.

RECOMENDACIONES PARA LA LECTURA DE CUENTOS

1. Antes de leer un cuento a los bebés, niños y niñas, lo practicamos varias veces en voz alta y conocemos bien cada parte de la historia, sus personajes y las ilustraciones que contiene.
2. Preparamos el clima de la lectura buscando un momento y un lugar tranquilos.
3. Mientras leemos el cuento, observamos junto al niño o la niña cada una de las ilustraciones del libro.
4. Mantenemos el contacto visual y transmitimos cuánto disfrutamos de ese momento compartido. También compartimos las emociones que aparecen en la historia —sorpresa, miedo, alegría, duda o aventura— y, si nos animamos, damos voz a los personajes.
5. Al finalizar el cuento, dedicamos un momento a conversar sobre la historia, los personajes, los lugares, los objetos, las ilustraciones y las emociones que despertó la lectura.

 

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